Próxima exposición

Mi próxima exposición será en Ciudadela de Pamplona. Entre el 24 de octubre y el 7 de diciembre.

Es un conjunto de cuadros bajo el título de El Viajero Cautivo. Si alguien quiere que se exponga en otra sala o museo puede ponerse en contacto conmigo.

El catálogo tras la imagen.

sukilbide

La escultora

Ven cuando quieras, una tarde de miércoles, o de jueves, a mí me viene mejor esos días, por el horario del autobús, bueno, no, no son los horarios, es que los lunes y los martes hay mucho estudiante en la cola, se hace más pesado esperar y luego no sueles encontrar asiento libre.

Vamos al estudio donde trabaja y nos colocamos allí, no demasiado cerca de ella, yo ya tengo hecho un sitio, no es el mismo que al principio me ha llevado un tiempo encontrar el mejor.

La primera vez yo pasaba por delante de su puerta, que da a la calle y estaba abierta. Tenía un montón de cosas a la vista: mesas, herramientas, figuras empezadas, otras ya terminadas y protegidas con telas para que no les entrara polvo. Suele levantar polvo. Cortando con la radial el yeso, para eso sale fuera y cierra la puerta. Y saltan chispas si corta hierros. El ruido me gusta. Sin ruido no podría funcionar la radial, ya sabes, el disco a toda velocidad que según cuál cojas corta o desgasta. Y en esos intervalos suelo aprovechar para moverme sin que ella se de cuenta y así no le distraigo.

El primer día me invitó a pasar, me explicó por encima a qué se dedica, cómo hace las esculturas. Primero un esqueleto de barras soldadas, después espuma, la de los carpinteros, sale silbando del espray, se forman borbotones. Cuando eso se seca se pone duro. Entonces coge un cuchillo y le da forma, lo sierra, caen trozos al suelo. Después lo cubre con tiras de papel de periódico mojadas en agua y cola de empapelar. Al final viste al muñeco con telas recortadas, o con papeles chinos que son finísimos.

El segundo día apenas dije nada. Miré por aquí y por allá. Me metí tan dentro que luego me pareció normal sentarme en un taburete y quedarme mirando cómo trabajaba. Al final no sé si me dijo que podía estar. Muy puntualmente le he ayudado llevándole un cubo grande lleno de agua que necesitaba para hacer pasta de papel o acercando una pieza grande a la pared blanca para que ella la pudiera fotografiar sin obstáculos.

Es muy relajado. Una vez entró un hombre con dos niños y después de haber estado cinco minutos no me habían visto.Soy una estatatua entre otras varias. Me da mucha serenidad. Nadie apremia a esas figuras para que hagan nada. Cuando les toque el turno la escultora sabrá qué hacer con ellas. Tampoco paso ratos muy largos, lo suficiente, hasta el momento en que me siento rígido por el cansancio, se me vencen los miembros, ya no puedo quedarme quieto del todo.

Ves nacer cosas. Es fantástico. Formarse, combinarse con otras para hacer una pareja o un pequeño grupo, ensayos, pruebas… las voltea, las ata entre sí provisionalmente con cuerdas, las aparta para verlas desde otra distancia. De un día para otro hay más, una pequeña multitud pacífica. O no tanto, si se tuercen las cosas.

Oí que le llamaban por teléfono. Por lo que entendí le estaban haciendo un encargo. Hablaron de medidas, de plazos, de dineros, de mandar dibujos por internet, y de que al final tendría que ir a la fundición… Será porque estaba yo atontado de llevar hora y media quieto pero la impresión que se me quedó fue -si es que no me lo soñé- que una muchacha había telefoneado para pedir la escultura de un joven -su hermano- que llevara en una mano el maletín del saxofón y en la otra la caja del violín. El debía ser músico principiante e iba de un lado a otro con esos dos bultos. La chica estaba convencida de que si alguien se tomaba el trabajo de componer la escultura del chaval haciendo ese preciso esfuerzo, si la sólida figura permanecía inflexible en su empeño por avanzar, el caminar de su hermano se haría a partir de entonces mucho más liviano.

Al acabar ella de hablar por supuesto que no le pregunté si esto era así. Me bastó verle ponerse de nuevo a lo suyo, otra vez con una tenacidad fervorosa.