Importante
Esos carteles publicitarios con enorme tipografía que incluyen una línea de tamaño mínimo (letra pequeña). Suele resultar que esa minucia escondida muy abajo desbarata la oferta que, tentadora, te ha inundado los ojos también por sus dimensiones gigantescas.
En una pintura puede ocurrir otro tanto. Sobresale la parte chillona y has de acercarte para distinguir bien en caso de que haya trampa, más o menos burda.
Mejor mirar con atención no vaya a ser que lo que crees ver a primera vista se refute o se niegue desde algún rincón escondido de la tela.
Visto desde el lado del pintor: pintas con descaro. Temerario, incendiario, desvergonzado, aprovechado. Entonces sólo tienes que desmentirte en un área pequeña de tu trabajo, basta con poner un asterisco que conduzca a la severa sensatez, eso te disculpa y te justifica.