Vaivén

Quieres pintar tanto como puedas. Con un horizonte sin barreras autoimpuestas, yendo hacia aquí y hacia allí sabes que vas a oscilar. 

Si por un tiempo tus cuadros abundan en paisajes llegará un momento en que aparecerán, más o menos paulatinamente, los interiores.

Si trabajabas con una escala cromática reducida es fácil que  una etapa de crisis, de duda, de cambio, te lleve al color sobreabundante.

Si estabas en lo simple te tentará lo complejo. Si te has estancado en la geometría… para esas ocasiones puedes recurrir al mundo orgánico, líquido, fluido. 

Pendular. Si frío, caluroso, si plano, profundo. 

No suele ser más que una ayuda a la hora de avanzar -o retroceder- un estímulo para no dejar de hacer. Un acto reflejo muy elemental. O un truco, tramposo si te sirves de él para evitar el compromiso de seguir en un territorio exigente que te lo estaba poniendo difícil.

Por otra parte es una reacción natural propia de la búsqueda, del cansancio o del hartazgo. No es lo más importante pero suele jugar un papel.

Recién llegado

El cuadro ya avanzado, ese que llevas días pintando y que conoces.

Introduces una presencia nueva y su importancia al principio es desmesura porque, además de su propia entidad, exhibe el realce con que sobresalen los recién llegados. 

Por lo tanto no puedes valorar en ese momento si está bien integrado o no pues aún se sitúa en una dimensión de privilegio con respecto al foco de atención. A diferencia del resto de elementos que ya estaban y con los que te has familiarizado hasta el punto, casi, de desatenderlos.

Para seguir pintando al nuevo has de rebajarle mentalmente el protagonismo en la medida (si aciertas) en la que el tiempo va a hacerlo más pronto o más tarde.

Ahí está

Despiertas y ahí está todo, iluminado. Es complicado abstraer sólo unos objetos, o un paisaje, o unas personas para hacer el cuadro.

La pintora entonces no recorta ni mutila, coge tanto como puede, sin descartar ni hacer jerarquías y lo descarga en cuadros que rebosan, que no tienen límites, como no tiene finales la realidad.