Mal hecho

Dice Khadim: Tanto si el Mundo es una creación divina como si se trata de una evolución de la materia el resultado es fantástico. Y dramático y odioso para muchos de quienes sufren. 

El arte no tiene por qué tener ansias de perfección, ni siquiera de excelencia. Irreprochable, sublime o sin tacha rondan la falsedad. Pero falso es humano. 

 

Para todas las pantallas

Como expone poco en galerías pero publica mucho en internet sus cuadros se ven principalmente en las pantallas de toda clase de dispositivos electrónicos.

Claro que los monitores no están calibrados en la misma medida y así los colores aparecen en muy diversas variantes con respecto al original.

Pero al pintor esa fidelidad no le importa porque sus cuadros no buscan tanto conseguir un rojo, un verde concretos sino una relación armónica, latente y estimulante. Esa interacción entre unos colores y otros es lo que él cree se mantiene significativa y valiosa sin importar el grado de brillo o de saturación del reproductor en cuestión.

Arrogancia

La de los de un color de piel sobre los otros, la de género, la identificación con un país (el suyo) al que consideran mejor, con una profesión, un estatus, una ideología que dan por superiores.

Y se apropian del mundo.

La mayoría estamos enseñados y acostumbrados a considerar esta realidad sólo desde nuestra condición de seres aún vivos, en buena medida despreciando como prescindibles y caducos a los fallecidos. 

Tu tiempo como muerto es infinitamente más largo que como vivo. El grupo de los que ya no están aquí cuarenta o cincuenta veces más numeroso.

El tiempo de la pintura antes de realizarse y una vez terminada y detenida para siempre muchísimo mayor que el de su ejecución.

Por si los echo de menos

La circustancia de que haya muchos colores en un cuadro puede dar pistas de la indecisión, del capricho, de la volubilidad de quien lo ha pintado. Que pasa por distintos estados de ánimo y que más tarde buscará identificarse con uno o con otro cuando mire la pintura. 

Si están los colores esenciales no será difícil hallar, cada vez que se mire, el necesario. Y no tendrá que recurrir a la pobre memoria, no tendrá que anhelar contemplar una pintura distinta, no porque ésta falle en aquello que para él es principal: los colores.

Estilo

Recibir y desprenderse de la luz con elegancia, sin resistirse ni a tomar ni a ceder. Hay que saber comunicar esto al cuadro que estás pintando.

Como hacen al comenzar y al finalizar el día los paisajes, la naturaleza en general. El camino, los árboles, los cultivos, las aves, las campanas, la línea de los montes, el tendido eléctrico… en ese proceso delicadísimo unos y otros se acompañan y ayudan.

Detener

La pintura, como la fotografía, proporcionan una imagen detenida. Aunque representen movimiento. Claro que el espectador puede percibir la vida que hay allí, y por tanto su fluctuación, su latido. 

Pero es un instante minúsculo, ni siquiera sujeto al tiempo.

Pintadas sobre una tela una pirámide y una nube comparten, están hechas de la misma sustancia y así permanecen presentes lo mismo una que otra, exactamente el mismo tiempo.

Historia

 

 

Cualquier cosa que ha ocurrido desde el comienzo de los tiempos, grande o pequeña, personal o colectiva es susceptible de convertirse también en materia artística. A estas alturas de nuestra Historia se puede decir que ya ha pasado de todo, así que un creador dispone de un archivo fabuloso -¿y completo?- de sucesos de todas clases a los que recurrir para inspirarse. 

Claro que puede que hace veinte siglos estuvieran en muy parecida situación en cuanto a recursos de la memoria.

Llegó el Sol

De entre el cielo hasta entonces cubierto apareció la luz en cuerpo y alma, descendió sobre el estudio de la pintora y vio que, al menos en ese momento, todo estaba bien. Casualidad, hermosa casualidad. O quizás no.

Opiniones

Frente al arte reacciona así: si lo entiendo me gusta, si no, no. Cree que es suficiente con tener ojos para ver y boca para hablar.

Hay mucho que no comprende pero no le cuesta nada identificar obras y autores de los que dice son fraudes, engañabobos. En eso está, hasta ahí llega.

Resulta ser un ignorante bastante vago, reacio a aprender. Y no sabría explicar por qué alguien como Matisse o Rothko son ya irrenunciables.