sukilbide

Un picasso.

Estás leyendo una entrevista a un personaje famoso y rico. En la descripción que hace del entorno: un estupendo ventanal sobre el Sena, mesa estilo Luis XVI, exquisito juego de café…. el periodista deja caer que en la estancia hay colgado un picasso.

Sin más, no detalla, no dice QUÉ picasso, ni siquiera por aproximación, como si fueran todos parecidos, como si diera lo mismo (cómo iba a dar lo mismo en un creador de esa prodigiosa multiplicidad) como si la imagen concreta, e incluso el soporte, la técnica, hasta el tamaño no importaran. (Sí, tampoco todos los escritorios son iguales, ni son idénticas todas las tazas, ni el Sena luce igual desde cualquier mirador.)

Sigues leyendo pero ya eres incapaz de concentrarte cuando relata viajes o menciona amantes, entre abatido y airado no puedes evitar volver sobre el fantasma de esa pieza desdeñada.

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