sukilbide

Son de tez blanca, completamente blanca. Unos de algodón, otros de lino, todos tensos. Les da la luz cenital del estudio. El sol y la presencia del pintor llena las telas de manchas, de puntos, de rallas como una irritación.

Las marcas del sarpullido encienden la alarma de la gente que pasa por allí y se recurre a un médico, que es un crítico.

Manda sacar los cuadros del lugar y llevarlos a una sala amplia, bien ventilada, limpia, idónea para convalecientes.

En la galería reciben visitas, individuos que se preocupan, que reflexionan observando a los convalecientes, que hablan entre ellos pero sin apenas levantar el volumen de la voz. Muchas de esas personas sienten verdadera empatía hacia los enfermos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s